lunes, septiembre 20, 2004

Te voy a regalar un armaño...
Hi kids.
I miss blogger. Nos hemos distanciado. El ha querido reconciliar, y como que me esta convenciendo.
So, why don’t we start things off, with a good ol’ fashioned weekend recap?
OK with you?... thought so.

Bueno, como Disney me retrasó, volví al trabajo el viernes. Estuvo muy tranquilo y fui la única mesera, debido a que mi jefe, Memo, se tomo el día.
Tuve una mesa horrible de 17 israelíes. Jodones como la chingada y de una nota de casi 400 dólares, solo me propinaron 10… pero bueno, ya me lo esperaba.
Fuera de eso, estuvo bien, because, as usual: it’s always a good day for The Aislinn (wink, wink)
Terminé la noche como todas, sentada en la barra con una Carta Blanca (cheve of choice, lately), y como no estaba Memo, el Pelos se brincó la barra y se sentó a mi lado, cuando por lo general se queda detrás para poder atendernos a todos.

Prendimos velitas y escuchamos Big Sonic Chill.
Caricias en la mejilla, and some much needed smooching.
Lo que pasó después, lo guardo para mi… but, I wouldn’t sit at the top left booth if I was you… at least for a while.

Saturday… día tranquilo en el Resta. Cerramos relativamente temprano.
Fuimos a la licorería y en vez de las usuales cheves para tomar mientras hacemos el cierre, propuse comprar una botella de vodka.

Salimos de allí con una botellita de Absolut Citron y otra de Cointreau.
Me pareció que iba empedarme tranquilamente.
Bueno, eso pensé…. Porque, verán… tomar vodka (el licor más versátil del mundo para mezclar cócteles), junto con dos bartenders de carrera, no es muy buena idea, sobre todo para mí, que no tengo mucho miedo a probar cosas nuevas, sobre todo cuando tienen que ver con alcohol.
No creo haber tomado mucho. Pero no crean que estoy muy segura.
Creo que hubo kamikazes… lemon drops, martinis… me parece que tome algo de color verde también, but I can’t be certain.
Solo recuerdo que en el camino del Restaurant al Sr. Frogs… something went wrong.
Al día siguiente yo estaba enojada y ya ni recuerdo porque. Estoy segura que algo tenía que ver con el Pelos, pero cuando lo vi en el trabajo y lo saludé, por más que quise sentir rabia, no pude.
Ahhhh, el amore.
Como lo apendeja uno estar cacheteando banquetas…
Bien dice la Lore:
*es que es encantador*
Y yo, soy muy débil ante esos encantos.
Tiene mucho tiempo que no me sentía así.

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