martes, septiembre 07, 2004

Cholo... jijo de tu...
Labor Day weekend convierte a Rosarito en cholo central.
Los cholos, pelones, pochos, hood rats, o como los quieran llamar, vienen a gastar los pocos dólares que traen en el cover del Papa’s y en su mugre cuarto de hotel (si no es que duermen en su carro).
Needless to say, no es la clientela ideal para el restaurant donde trabajo, pero aun así, sentían la necesidad de entrar.

Cholo 1: Hey holmes, wheres da bathroom?
Ash: Sir, the PUBLIC BATHROOM is outside and to your left.
Cholo 1: Tsssss… whatever.


No mames.
No se que les pasa por la cabeza. Que les hace pensar que vestidos de la manera como se visten (calcetas blancas hasta debajo de la rodilla, dickie’s rayando donde llegan las calcetas y la obligatoria *wife beater* shirt, para exponer todos sus hermosos tatuajes); pueden entrar a un lugar, where they don’t get frisked upon entry, like there usual hangouts, and expect me to just roll out the red carpet so they can piss all over the bathroom floor?
Asi estuve, bateando cholos, left and right; hasta que el domingo entro una pareja de cholos que realmente querían cenar. Venía en su elegant pocho attire.
El vato: Pantalon negro 3 tamaños muy grande, camisa obscura, manga corta, arrugada y desfajada.
La morra: Zapatos chafas de swap meet, pantalón 3 tamaños muy chicos, blusa sin mangas, that exponed her linebacker figure and her *backnee*, for all to see and enjoy.

They were quite the pair; the type of people that you hope never, ever, for the sake of man kind, procreate.
Ni pedo, they were paying customers, y muy a parte del profundo odio que le tengo a los pochos, los iba a atender como a todo mundo: to the best of my capacity.

Les lleve los menús, y después de traerles las bebidas, les tome la orden. Los dos pidieron el especial de la noche, que era un Filet Mignon, con camarones en salsa de queso Roquefort. No cualquier persona pide un platillo así, entonces me sentí un poco mal por haberlos juzgado. I was about to receive a rude awakening.

A pocho is a pocho.

Ya una vez que les serví su platillo, todo estaba bien y me daba mis vueltas para ver como estaban, si se les ofrecía algo, bla bla bla.
Ya le había retirado el plato a la morra, pero su vatillo seguía comiendo. Iba hacia la mesa para ver si ya había terminado el pochillo, cuando veo a su vieja doblada con su cabeza inclinada hacía el piso, vomitando.
Corrí a la barra y le pedí un vaso de agua al Pelos. Regresé en chinga a la mesa.

Pocho: Hey, could you get me a glass of water.
Ash: Way ahead of you sir. Is everything all right miss, do you need to go to the restroom?


Le di el vaso de agua y trate de no pisar el cagadero que había en el piso.
La pochilla paso a explicarme que tenía problemas de agruras, y la comida estaba muy condimentada y le causo malestar.

Well no shit sherlock!!
Si sabes que tienes ese tipo de problemas no pides café para tomar y un platillo donde el ingrediente principal es queso roquefort.
Pinche vieja pendeja.
Aun así, le traje un vasito con leche para que se alivianara y la estuve checando que realmente no se sintiera mal, y no hice un panchote por el cochinero. Mantuve la calma.
El vatillo me pidió la cuenta. Fueron como 50 dólares y me pagó con uno de 100.
Le di su cambio, y los deje solo un momento. Cuando se fueron, salí a despedirlos y darles las gracias por cenar con nosotros.
Me puse a limpiar la mesa, y ya al final abrí la cajita del cambió para checar mi propina.
You all know what’s coming…
NO ME DEJO NADA EL PUTO.
Este pinche cholo tonto ignorante y el mastodonte que traía como novia, han sido los únicos clientes que no me han propinado.
Como quiere está gente que uno los trate bien, y les de la bienvenida en sus negocios, si se comportan de esa forma.
I really don’t give a shit about being prejudice in this type of situation.
Que se vayan a la verga todos los pochos.
They can all kiss my white Mexican ass.

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