Este escrito lo empecé muchas veces, y muchas veces lo borre. Este tipo de cosas siempre llega inesperadamente, pero lo triste de esto es que se esfumo con la misma intensidad.
Siempre me he valido de esta “persona” que me he inventado: la morra que no necesita vato, que se la pasa bien con uno o con otro, con los dos, bla bla bla. En una noche me plantaron los pies en la tierra; y ahora ando como cualquier mortal con el corazón en la manga para que venga cualquier guey y me lo apachurre y le dé de pisotones.
Amanecí el domingo con el corazón mallugado, como tomatito del Mercado Hidalgo. El sujeto me gustaba, pero igual y me gustan muchos; pero cuando desperté ese sábado y sentí su respiración en el cuello, me sentí diferente. I felt content. No tenía ganas de que se fuera, para bañarme inmediatamente, despertar a mi roomie y platicarle entre risas, cada una de sus peripecias en la oscuridad; quería que se quedara, and he did. Tarde o temprano nos tuvimos que levantar. El estaba en la sala, y yo estaba preparando el desayuno, cuando salió mi roomie, lo vio y me dio una nalgadita aprobatoria. That had never happened before. Siempre era un “yey, you got laid” thumbs up, pero nunca nalgada como de coach de baseball. La razón de esto debió haber sido que ya le había platicado acerca de él, the infamous Mr. Sexy Ugly.
Se fue. Anduve como flotando en una nubecita el resto del día. Más tarde me arregle para ir a celebrar el cumpleaños de Sofia, y estaba segura que lo vería, and I did, but I wish I hadn’t. Estaba a mi lado, but he might as well have been a block away from me. Me sentí como atrapada en un bad emo song. Ever heard “Out of Reach” by The Get Up Kids? Así fue. He could have cared less that I was there, hablamos tontadas como siempre y me fui a mi casa vacía. Desperté en la misma posición que el sábado, pero tenía frío en la espalda. Life was back to normal, and this small glimpse had come and gone.
Boys suck, I should get a hobby.
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